Las encías y la cavidad bucal

Las encías hinchadas, a menudo acompañadas por dolor e inflamación, son producidas por el exceso de consumo de líquido, aceite, azúcar, frutas y zumos.

Las encías que se retraen son producidas, ya sea por un consumo excesivo de alimentos yang -incluidos los alimentos de origen animal, las sales y alimentos secos-, o por el exceso de consumo de alimentos yin, incluido el azúcar, la miel, el chocolate, los refrescos y frutas y zumos.

Las encías anormalmente rojas o púrpuras que no están inflamadas son producidas por una combinación de alimentos yang, de origen animal, o sales, y alimentos yin, como el azúcar, las frutas, los zumos, los refrescos y las sustancias químicas.

Colores semejantes acompañados por hinchazón son producidos por el exceso de consumo de alimentos y de bebidas yin.

Las encías pálidas y blanquecinas indican una pobre circulación, así como una falta de hemoglobina en la circulación sanguínea, debido a la anemia causada por un desequilibrio en la nutrición.

Los granos que aparecen en la pared interna de la cavidad bucal son eliminaciones de uno de los siguientes productos: consumo de excesivas proteínas, grasas y aceites de origen animal o vegetal, de azúcar y de productos a base de azúcar.

Las encías sangrantes, en la mayoría de los casos, son debidas a la rotura de los capilares sanguíneos que se han debilitado por falta de sal y de otros minerales en la sangre.

 En raros casos, pueden deberse a un exceso de consumo de alimentos de origen animal, productos a base de harinas secas, sales y minerales, y a una falta de verduras y frutas frescas, como en el caso de escorbuto.

La inflamación en la parte más profunda de la garganta, con o sin inflamación de las amígdalas, está producida por el exceso de consumo de alimentos yin, incluidas las frutas, los zumos, el azúcar, la gaseosa, las bebidas frías heladas, así como la leche, como en el caso de las amígdalas.

Si este estado se ve acompañado por manchas blancas en la parte posterior de la garganta, éstas indican la misma causa, junto con un exceso de consumo de grasas animales, volatería, huevos y productos lácteos, como en el caso de la difteria.